Nos habíamos quedado a punto de comenzar con las obras. Ya contamos con la pertinente licencia municipal, hemos presentado el plan de seguridad y salud al Ayuntamiento y  la acometida provisional de energía eléctrica y agua para poder trabajar se ha activado. Llegados a este punto el arquitecto nos ha de proporcionar el proyecto de ejecución de obra, y con él en la mano, deberemos de encargar a un arquitecto (el mismo con el que hemos trabajado hasta ahora, u otro) la dirección de la obra y a un arquitecto técnico, la dirección facultativa o dirección de la ejecución de la obra. Hay que tener en cuenta que los honorarios de ambos profesionales, van a situarse, cada uno, entre el 2 y 3% de la ejecución de la obra. Recordemos que hemos de contratar, también, un seguro de responsabilidad civil a todo riesgo, por los siniestros que pudieran producirse durante la construcción y un seguro decenal de daños materiales, así como un organismo de control técnico y una entidad de control de calidad.

Ya sólo falta pasar a la acción y para ello hay que contratar una constructora. En este punto hay que pedir varios presupuestos (cuantos más mejor), y pedir un presupuesto “llave en mano” es decir, que esté cerrado, que contemple todos los gastos que puedan derivarse de la construcción, incluyendo “sorpresas de última hora” y penalizaciones por no entregar la obra en la fecha que se pacte. Hay que ser especialmente cuidadoso en la elección de la constructora, ya que se pueden encontrar diferencias de precio de hasta el 40-50% entre ellas.

Llegados a aquí, hay que hablar de un producto del que no habíamos hablado hasta ahora y que puede hacer su aparición en cualquier momento…la hipoteca. Si nos quedamos sin dinero a mitad de obra y hemos de acudir al banco, hemos de ser conscientes de que al no tratarse de una vivienda ya construida, la financiación es más cara, no vamos a contar con el total del capital de golpe y se va a ir liberando conforme presentemos certificados de obra, además de que no todas las entidades ofrecen estos productos. Mejor estudiar la necesidad, o no, de una hipoteca antes de empezar y si podemos contar con el consejo de un abogado para que nos aclare cualquier duda que tengamos, mejor.

En el momento en el que ¡por fin! finalicemos las obras,  el arquitecto y el aparejador expedirán un certificado de fin de obra con el que solicitaremos  la licencia de primera ocupación en el Ayuntamiento. También en las dependencias municipales solicitaremos la expedición de la cédula de habitabilidad, y con ella, daremos de alta los suministros habituales de agua, luz, etc…

Y ya para acabar, daremos el último paso, que está relacionado con el primero y es que hemos de volver al Registro de la Propiedad y a la notaría, a inscribir la obra nueva. Una vez inscrita…¡a disfrutar de nuestra casa!

Espero que esta entrada os haya dado una idea aproximada de los pasos que hay que dar para construir nuestra propia casa, si queréis conocerlos con más detalle, sabéis que estaré encantada de hablar con vosotros.